El puente hacia la nada.
Qué tontos, nada es más absurdo.
Siempre los veo tan apurados por estar en la vidriera, una quimera de sensaciones irreales, difusas, que evaden lentamente el fulgor de la realidad del final.
Pasos y más pasos en el puente que te acerca a tu versión más obsoleta.
El único camino es el que no se lleva equipaje, el que se aprende desnudo.
Comentarios
Publicar un comentario